A los 17 años, mientras me formaba como actor, comencé a explorar el mundo del vestuario escénico, y a crear una serie de atuendos caprichosos, teatrales y estrambóticos. Así se me abrió todo un universo de posibilidades, y se despertó esta pasión que a día de hoy me mantiene vivo. Aquello que era un juego de pequeño, disfrazándome frente al espejo y creando teatrillos para toda la familia, se ha convertido en una profesión que permite desplegar mi
imaginario, a través de diferentes escenarios, TEATRO, DANZA, TELEVISIÓN, OPERA, CIRCO, CABARET, ALFOMBRAS ROJAS, DRAG QUEENS, y lo que queda por venir. Hacer alquimia con
los materiales sobre el cuerpo para transformar tanto al que viste como al que ve.